La oración del Señor, también llamada Padrenuestro, es la oración que Jesús enseñó a sus discípulos en Mateo 6:9–13 y Lucas 11:2–4. Alaba el nombre de Dios y pide que venga su reino, que se cumpla su voluntad, el pan de cada día, el perdón y la liberación del mal.
¿Qué es el Padrenuestro?
El Padrenuestro es el modelo de la oración cristiana, porque enseña no solo qué decir, sino cómo acercarnos a Dios. Comienza con la adoración, pasa a la entrega, pide por las necesidades diarias, busca misericordia y termina reconociendo nuestra dependencia de la ayuda de Dios. Ese sencillo recorrido explica por qué la oración conserva su riqueza para católicos, protestantes, familias, maestros y cualquier persona que esté aprendiendo a orar.
Los cristianos lo rezan en la devoción personal, el culto del domingo, la Misa católica, el Rosario, la escuela y la oración antes de dormir. Algunos lo llaman «Padrenuestro» por sus primeras palabras; otros, «la oración del Señor», porque viene del propio Señor Jesús.
El texto tradicional en inglés, traducido al español
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Muchos cristianos memorizan esta forma en inglés porque su ritmo les resulta familiar y reverente. Sus palabras antiguas, como «art» («estás»), «thy» («tu») y «hallowed» («santificado»), hoy suenan formales en inglés, pero también ayudan a bajar el ritmo y recordar que orar es adorar, confiar, confesar y entregarse a Dios.
Mateo 6:9–13: traducción al español de la King James Version
El Evangelio de Mateo presenta la forma más extensa utilizada en muchas tradiciones; aquí se traduce al español el texto de la KJV:
Por tanto, oren de esta manera: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos conduzcas a la tentación, sino líbranos del mal; porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre. Amén.
La KJV incluye la doxología final: «Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre» (traducción al español). Ese final es una de las razones por las que la oración puede sonar diferente cuando católicos y protestantes la rezan juntos.
El Padrenuestro explicado frase por frase
Cada frase de esta breve oración enseña algo sobre Dios, sobre nosotros y sobre la vida de un discípulo.
- «Padre nuestro»: Jesús nos enseña a acercarnos a Dios de manera personal y en comunidad. «Padre» expresa cercanía, cuidado y autoridad; «nuestro» recuerda que la oración cristiana nunca está aislada.
- «Que estás en el cielo»: Dios está lo bastante cerca para llamarlo Padre y, a la vez, está por encima de toda la creación. La frase une la ternura y la reverencia.
- «Santificado sea tu nombre»: santificar el nombre de Dios es honrarlo como santo. La oración comienza con la adoración, antes de presentar nuestras necesidades.
- «Venga tu reino»: pedimos que el reinado de Dios se manifieste más plenamente en el mundo y en nuestro corazón: justicia, santidad, misericordia y la restauración final de todas las cosas.
- «Hágase tu voluntad»: pedimos desear lo que Dios desea. Es una entrega, no pasividad: elegir confiar en la sabiduría de Dios por encima de nuestras preferencias.
- «En la tierra como en el cielo»: en el cielo se obedece por completo la voluntad de Dios. Pedimos que esa misma obediencia dé forma a nuestras familias, iglesias, trabajos y decisiones.
- «Danos hoy nuestro pan de cada día»: en su sentido más sencillo, pedimos lo que necesitamos hoy: alimento, sustento y fortaleza. Los católicos también reconocen en esta petición la Eucaristía, el Pan de Vida por el que Cristo se entrega a su pueblo.
- «Perdona nuestras ofensas»: pedimos la misericordia de Dios. Las traducciones dicen «deudas», «ofensas» o «pecados», y cada término muestra un aspecto real del mal que hacemos: lo que debemos, los límites que cruzamos y la manera en que ofendemos a Dios.
- «Como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden»: recibir misericordia está unido a ofrecerla. No ganamos el perdón por ser perfectos; quienes han sido perdonados están llamados a aprender a perdonar.
- «No nos dejes caer en la tentación»: es una petición humilde para que Dios nos proteja del peligro espiritual, reconociendo nuestra debilidad y pidiendo su gracia antes de que llegue el momento de la prueba.
- «Y líbranos del mal»: pedimos a Dios que nos rescate del mal en todas sus formas: el pecado, el engaño, el daño y el poder del maligno.
En conjunto, la oración ofrece un camino: primero la adoración, después la entrega, el sustento, la reconciliación, la guía y la liberación.
¿Por qué católicos y protestantes terminan de manera diferente?
Católicos y protestantes rezan la misma oración fundamental, pero el final varía por la historia de los manuscritos y la práctica litúrgica. Muchos protestantes añaden «porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre», una doxología presente en manuscritos posteriores de Mateo e incluida en la KJV.
Los católicos suelen rezar el Padrenuestro sin ese final. Sin embargo, en la Misa sí pronuncian una doxología unos momentos después: tras la oración del sacerdote que pide liberación y paz, el pueblo responde: «Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor». Estas palabras están presentes en la liturgia, aunque no se añaden directamente al Padrenuestro.
Esta diferencia no es una contradicción de fe. Ambas tradiciones honran la misma oración que enseñó Jesús; la distinción procede de la tradición textual, la historia de las traducciones y el lugar que ocupa la oración en el culto.
Rezar despacio
El Padrenuestro puede volverse tan familiar que las palabras salgan de nuestros labios antes de que el corazón las acompañe. Rezar despacio devuelve la atención. Haga una pausa después de cada frase: tras «Padre nuestro», recuerde con quién habla; tras «hágase tu voluntad», nombre una situación que necesita entregar a Dios; tras «perdona», pida misericordia con sinceridad.
Una manera sencilla de rezar con calma:
- Comience con una respiración profunda y el gesto de reverencia propio de su tradición.
- Rece una frase a la vez en lugar de apresurarse a terminar toda la oración.
- Después de «pan de cada día», nombre una necesidad de hoy, solo de hoy.
- Después de «como nosotros perdonamos», presente a Dios una relación que atraviese dificultades.
- Termine con un momento de confianza silenciosa antes de decir «Amén».
Como recordatorio visible en el hogar, el salón de clase o un rincón de oración, una placa de pared del Padrenuestro o un cuadro enmarcado del Padrenuestro, ambos con el texto en inglés, mantienen sus palabras cerca de la vida diaria.
Enseñar el Padrenuestro a los niños
Los niños suelen aprender el Padrenuestro por repetición, pero lo comprenden cuando los adultos explican pequeñas partes con el tiempo. Relacione cada frase con la vida cotidiana: Dios es nuestro Padre, el pan representa lo que necesitamos, el perdón sana lo que está roto y Dios nos ayuda a elegir el bien.
Maneras de enseñarlo a los niños:
- Use la repetición por turnos: diga una frase corta y deje que el niño la repita.
- Explique una frase al día: presente su significado de forma sencilla y concreta.
- Añada gestos: manos abiertas para «pan de cada día», manos juntas al pedir perdón y la mirada hacia arriba para «en el cielo».
- Inclúyalo en la hora de acostarse: la oración se vuelve familiar dentro de una rutina tranquila.
- Use un libro infantil: el libro de páginas de cartón The Our Father, en inglés, ayuda a padres, abuelos, catequistas y maestros.
Los niños también aprenden al observar a los adultos rezar. Una oración apresurada enseña una cosa; una oración tranquila y afectuosa enseña otra.
El Padrenuestro en el Rosario y la devoción diaria
En el Rosario, el Padrenuestro se reza al comienzo de cada decena, antes de las diez avemarías. Cada decena empieza volviéndose al Padre antes de meditar con María en los misterios de la vida de Cristo. Para los católicos, la oración del Señor se convierte en una puerta que se abre una y otra vez a la contemplación; nuestra guía sobre cómo rezar el Rosario lo explica paso a paso.
Algunas personas llevan un recordatorio, como una pulsera con el Padrenuestro grabado en inglés, para acordarse de rezarlo durante el día: en el automóvil, en el trabajo o antes de una conversación difícil.
La oración que enseñó Jesús es lo bastante breve para un niño y lo bastante profunda para toda una vida. Récela despacio, récela en comunidad y deje que cada frase dé forma a su día.
